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UNA NUEVA ESPERANZA (08-07-2004)

La partida del Virrey trajo consigo una interminable lista de posibles sucesores: Basile, Passarella, Bilardo y Pekerman fueron los nombres que más resonaron. Pero fue Miguel Ángel Brindisi, un ícono del club boquense, el que se quedó con el puesto.

Miguel Ángel Brindisi, una figura reconocida y admirada por todo el pueblo de la Boca, tendrá la ardua tarea de suceder a Carlos Bianchi en la conducción del plantel. No será fácil sentarse en la banca que ocupó el Virrey durante tantos años ni tomar las riendas de un Boca acostumbrado a arrebatarle triunfos a los equipos más grandes del mundo. Sin embargo, Brindisi cuenta con la ventaja de ser un hombre asociado a la cultura xeneize: nadie olvida su triunfal paso por el club ni aquel Metropolitano de 1981 junto a Diego Armando Maradona. Por eso, este nuevo ciclo que recién comienza, significa una inmejorable oportunidad para renovar las esperanzas y para apostar fuerte por el futuro de Brindisi y de Boca.
La carta de presentación del nuevo Directo Técnico, como la de su predecesor, también es admirable. Miguel Ángel Brindisi nació el 8 de octubre de 1950 en Buenos Aires y se inició como futbolista en Huracán, en donde se destacó jugando como peligroso volante y asiduo goleador; además, en aquellos años de mediados de la década del 70, la selección argentina también contó con sus gambetas y sus goles. Luego viajó hasta España para vestir la camiseta de las Palmas, en donde disputó 92 partidos y marcó 29 goles.
Llegó a Boca para formar parte de un equipo histórico en donde tuvo la oportunidad de tirar paredes con el mejor jugador del mundo…y no decepcionó. Aquella escuadra le regaló a la hinchada una de las vueltas olímpicas más recordadas del último cuarto de siglo.
Cuando sus días dentro del campo de juego llegaron a su fin (en la Argentina jugó 441 partidos y marcó 194 goles) se hizo cargo de la conducción de la selección de Guatemala. A partir de allí, su carrera de Director Técnico lo llevó a sentarse en el banco de suplentes de diversos clubes: el Barcelona, de Ecuador -con el que llegó a la final de la Copa Libertadores-, Independiente, en donde logró tres títulos (Clausura 1994, Supercopa 1994 y Recopa 1995), Huracán, Racing y, más recientemente, Lanús.
En dos oportunidades estuvo a un paso de convertirse en el Director Técnico de Boca: primero, en 1997, cuando asumió Carlos Bilardo y, luego, en 1998, cuando Carlos Bianchi se ocupó de la conducción del plantel. Ante el sorpresivo alejamiento del Virrey una serie de nombres comenzaron a circular en los pasillos de la Bombonera como posibles reemplazantes, entre los que figuraban Alfio Basile, Carlos Bilardo, Daniel Passarella y José Pekerman.
Pero la tercera fue la vencida y, esta vez, Brindisi se quedó con el envidiado puesto. El pueblo de la Boca espera con ansias ver al caudillo dando órdenes y liderando el equipo hacia nuevas victorias, campeonatos y copas. El futuro dirá…

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