EL LOCO ESTÁ EN CASA (01-08-2004)
Luego de varias idas y venidas Martín Palermo arregló su vuelta al club y ya se prepara para arrancar una segunda etapa en Boca tan exitosa como la primera. Mientras tanto, el pueblo boquense espera con impaciencia ver al gran ídolo nuevamente en acción.
Aquella mañana primaveral de fines de 2000 se vivía con inusual expectativa en la Argentina. Boca enfrentaba al Real Madrid en Japón y el ganador se llevaría, nada más y nada menos, que la preciada Copa Intercontinental. En los papeles el favorito era el equipo español, pero los merengues no esperaban encontrarse con una explosiva y desagradable sorpresa: Martín Palermo. Tan sólo dos minutos de juego bastaron para que El Loco arremetiera en el área y, tras el centro de Delgado, la mandara al fondo de la red. Grito y locura xeneize. Pero casi no hubo tiempo para el festejo, porque tres minutos más tarde, luego de un fenomenal pelotazo de Riquelme, Palermo le ganó en la corrida a su marcador y con un certero zurdazo la clavó en lo más profundo de la valla madrileña. Grito y locura xeneize, otra vez. Finalmente, Boca terminó superando al Real por 2 a 1 y Palermo, el gran goleador, se consagró como héroe boquense.
Martín Palermo nació el 7 de noviembre de 1973 en La Plata, Provincia de Buenos Aires. Fue allí, en su ciudad natal, donde se inició en el deporte de sus amores, y el 5 de julio de 1992 debutó en la primera de Estudiantes de la Plata frente a San Lorenzo. El encuentro finalizó 0 a 0 y, si bien el joven Palermo de 18 años todavía no podía adivinarlo, los arcos invictos no serían lo que caracterizaría su carrera. El primer grito llegó varios meses después, el 22 de mayo de 1993, cuando Estudiantes enfrentó a San Martín de Tucumán y a los 20 minutos del primer tiempo El Loco estrelló el balón contra la red. Así se iniciaba un fuerte romance entre Palermo, la pelota y el arco rival.
A mediados de 1997, tanto Boca como River se disputaban el pase de ese extravagante delantero platense, pero la escuadra azul y oro ganó la puja y en el Torneo Apertura Martín Palermo debutó con los colores boquenses. En la séptima fecha Boca enfrentó a Independiente y, aquel día, Faryd Mondragón fue el primer arquero de muchos en tener que sufrir una escena que se iría repitiendo: el gol del Loco y el estrepitoso grito de la tribuna de Boca. A esa altura todo indicaba que nada iba a detenerlo y, efectivamente, así fue.
En el Apertura 98 Palermo demostró con creces que había llegado a Boca, no sólo para quedarse, sino para consagrarse: de la mano de los goles de Martín el club xeneize obtuvo el campeonato y, por si fuera poco, El Loco resultó goleador del torneo con 20 tantos, un récord en los campeonatos cortos. Además, el conjunto de la Ribera repitió la corona en el Clausura 99 y Palermo marcó 12 goles. Pero su carrera todavía no había alcanzado su tope: en 2000 el goleador y Boca obtuvieron la Copa Libertadores, la Intercontinental -con los goles frente al Real Madrid- y el Apertura.
En 2001 emigró a España para jugar en el Villareal (junto con Gustavo Barros Schelotto); además, en aquel país, también tuvo la oportunidad de marcar goles para el Betis y para el Alavés. Afortunadamente, las arduas tratativas para traer al delantero a Boca dieron resultado y ya es un hecho que pronto la hinchada gritara repetidos goles. Así es, El Loco está en casa.
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